Ayer en una entrada del blog de Twitter, esta empresa anunció que: «Starting today, we give ourselves the ability to reactively withhold content from users in a specific country — while keeping it available in the rest of the world.»

Esta decisión ha desatado una cadena de comentarios en su mayoría perceptiblemente negativos en todo el mundo por medio del HashTag #CensuraTwitter siendo en este momento TrendTopic. Esto debido a que el hecho de que no se censuren los tuits a todo el mundo no significa que deje de ser censura.

Es una difícil decisión para una compañía que está creciendo todos los días y quiere expandirse al mundo. Sin embargo una buena intención de esta herramienta de conectar cada vez a más seres humanos al enfrentarse a regímenes anti democráticos debe entrar en una decisión moral y no pueden eludir una postura política, de hacer frente o de aceptar el «statu quo» de cada país.

Porque si vamos a ver en el mundo la democracia no existe, son más los países  dictatoriales o autoritarios, sin embargo los sucesos de los últimos años nos ha demostrado que estamos en transición y que las redes sociales han tenido un papel protagónico.

Antes tal vez el alcance de estas redes sociales se argumentaba porque eran casi invisibles a los poderes políticos de los países, sin embargo en la medida  que aumentaron las noticias en primer plana de empresas como Twitter, Facebook o Wikileaks siendo una herramienta para la movilización social, se convirtieron en una amenaza para estos poderes y en este momento buscan la forma de tener injerencia sobre ellas por medio de leyes como SOPA en EEUU, inspiración para el trabajo burocrático en otros países.

Sin embargo esta discusión me hace pensar en dónde esta el poder de decisión, en una minoria denominada Gobierno legitimados por unas elecciones que no superan el 50% de la población o en el pueblo que conforman los cientos de millones que hoy habitan las redes sociales. En este caso deberían continuar los ejercicios de autoregulación que han venido implementando estas plataformas por medio de denuncias por parte de los usuarios.

No podemos dejar en manos de Gobiernos obsoletos y anti democráticos el poder de determinar qué información se difunde en estas redes y cuál no y menos cuando ya hemos visto el alcance que tienen de movilizar a ciudadanos en todo el mundo. Es por eso que la decisión de Twitter, como la que deben tomar las demás redes, debe ser política y no empresarial, al menos si quieren seguir vigentes en el mundo de las redes sociales donde la diferencia la da el servicio y no la tecnología.

Pdta:

Deberían censurar la mala ortografía.

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